ELUL 28- DOMINGO 5/9
Quiero creer que estoy volviendo
Mario Benedetti
Vuelvo / quiero creer que
estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo
hay tanto siempre que no llega nunca
tanta osadía tanta paz dispersa
tanta luz que era sombra y
viceversa
y tanta vida trunca
vuelvo y pido perdón por la tardanza
se debe a que hice muchos borradores
me quedan dos o tres viejos
rencores
y sólo una confianza
reparto mi experiencia
a domicilio
y cada abrazo es una recompensa
pero me queda / y no siento
vergüenza /
nostalgia del exilio
en qué momento consiguió la gente
abrir de nuevo lo que no se olvida
la madriguera linda que es la vida
culpable o inocente
vuelvo y se distribuyen mi jornada
las manos que recobro y las que dejo
vuelvo a tener un rostro en el
espejo
y encuentro mi mirada
propios y ajenos vienen en mi
ayuda
preguntan las preguntas que uno sueña
cruzo silbando por el santo y seña
y el puente de la duda
me fui menos mortal de lo que vengo
ustedes estuvieron / yo no estuve
por eso en este cielo hay una nube
y es todo lo que tengo
tira y afloja entre lo que se
añora
y el fuego propio y la ceniza ajena
y el entusiasmo pobre y la
condena
que no nos sirve ahora
vuelvo de buen talante y buena gana
se fueron las arrugas de mi ceño
por fin puedo creer en lo que
sueño
estoy en mi ventana
nosotros mantuvimos nuestras voces
ustedes van curando sus heridas
empiezo a comprender las bienvenidas
mejor que los adioses
vuelvo con la esperanza abrumadora
y los fantasmas que llevé conmigo
y el arrabal de todos y el amigo
que estaba y no está ahora
todos estamos rotos pero
enteros
diezmados por perdones y resabios
un poco más gastados y más sabios
más viejos y sinceros
vuelvo sin duelo y ha llovido tanto
en mi ausencia en mis calles en mi mundo
que me pierdo en los nombres y confundo
la lluvia con el llanto
Hoy, a las puertas de un nuevo
año, habiendo trabajado con mucho valor sobre nuestros miedos, nuestras
promesas, nuestras imágenes soñadas, nuestras pérdidas y convicciones, tenemos
una última tarea.
Hacé una lista de los nombres
que perdiste y que quisieras recuperar.
Hacé otra lista con los
nombres que querés perder y que por algún motivo los seguís teniendo.
No te confundas.
Tu corazón sabe quiénes le
hacen bien y quiénes le hacen mal.
Ponele nombre. Animate a
decirlo.
Cuando confundís la lluvia con
el llanto es porque no tomaste el coraje de discernir lo que te nutre y te
embellece de lo que te hace sufrir… aunque a veces se presenten muy parecidos.
Último esfuerzo de este camino
de descubrimiento. Vale la pena. Creeme.


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